miércoles, 8 de julio de 2020

UNA APROXIMACIÓN A LA MASCULINIDAD HEGEMÓNICA EN EL CORTOMETRAJE “EL ORDEN LAS COSAS”




 
Artículo de análisis publicado en la Plataforma Cronistas Latinoamericanos                    https://cronistaslatinoamericanos.com/una-aproximacion-a-la-masculinidad-hegemonica-en-el-cortometraje-el-orden-las-cosas/?fbclid=IwAR2G29Mw_wm_YbXDqNYT5XriEv5PhxShDv3hmSXtjwsETqubc63HzaSB3Z8

Por: Anahi Alurralde Molina*

Hernán, René, Fernando, David. Rememorando a algunos hombres que en el afán de cumplir los mandatos que la masculinidad hegemónica establece han sido víctimas de sí mismos, es que inicio este escrito donde abordaré la temática de la masculinidad hegemónica por medio del análisis de un cortometraje.

El cortometraje que elegí se titula “El orden de las cosas”, es español y se realizó en el año 2010, fue nominado a los Premios Goya al Mejor Cortometraje de Ficción. En él se abordan los componentes de la violencia de género contra las mujeres a partir de metáforas y simbolismos. El componente que analizaré es el de la masculinidad hegemónica como una construcción sociocultural. ¿Por qué elegí hablar de este elemento? Porque considero que en esta producción se grafica claramente cuál es el origen de la masculinidad hegemónica y la línea discursiva que permite su permanencia.
Empezaré realizando una sinopsis breve del cortometraje para contextualizar a las y los lectores al respecto.  

La vida de Julia transcurre en una bañera  desde donde soporta la violencia de Marcos, su esposo, y ve crecer a su hijo Marquitos en silencio. A  través de diferentes metáforas y simbologías se muestra la violencia que se ejerce contra ella, evidenciando que la violencia de género contra las mujeres es un problema social, producto de una sociedad basada en valores patriarcales que forman parte del imaginario social y que se van transmitiendo a través un discurso disciplinario y rígidas prácticas sociales. Esta problemática se ve representada a través del cinturón de Marcos, que simboliza los valores patriarcales y machistas aprehendidos que se materializan en las heridas del cuerpo de Julia.

Aproximaciones de la Masculinidad a partir de R.W. Connell, M. Kimmell y P. Bourdieu

El cinturón de Marcos representa el símbolo de los valores tradicionales que fomentan el poder masculino.  El afán obsesivo de Marcos por guardar su cinturón puede ser entendido a partir de la premisa de que la masculinidad hegemónica encarna siempre una estrategia corrientemente aceptada. La estrategia de Marcos era preservar el cinturón porque sólo con él podía sentirse seguro y demostrar superioridad ante Julia, que paralizada y anulada por el miedo tolera la violencia enmudecida. 

El cinturón fue del abuelo y del padre de Marcos, convirtiéndose en herencia.  A través de este objeto, se fueron reproduciendo discursos y prácticas sociales violentas contra las mujeres de generación en generación. El dividendo patriarcal de todas estas generaciones se da siempre en términos de honor, prestigio y derecho a mandar, es por eso por lo que, cuando los hermanos de Marcos llegan a la casa y presencian que él evita ser violento con Julia, expresan taxativamente: “Pórtate como un hombre por una vez en tu vida”. Evidenciando así que los valores tradicionales violentos son asimilados desde el hogar y se fomentan en un entorno social, específicamente en el entorno de hombres porque la masculinidad necesita ser demostrada a los hombres más que a las mujeres. 

La socióloga R.W. Connell plantea que la hegemonía de la masculinidad se establece sólo si hay alguna correspondencia entre el ideal cultural y el poder institucional colectivo, en este caso el imaginario cultural del ser hombre legitima las relaciones de poder y tradición dentro de la familia de Marcos. Respecto a esto podemos mencionar al autor Michael Kimmel, plantea que el sexismo funciona para los hombres como grupo y no para el hombre como individuo, en ese sentido, se puede considerar que Marcos termina siendo víctima de la presión masculina dentro su familia porque anulan su hombría si ésta no es expresada con violencia. Entonces, se puede decir que los hombres aprenden a “ser hombres” y a mantener su “hombría” con sufrimiento, a través de rituales opresores.

En este sentido, podemos señalar que el origen de la masculinidad hegemónica se encuentra en el hogar, en las prácticas y discursos que dentro de él se naturalizan y se legitiman como correctos, creando así una identidad de lo masculino. Los hombres se apropian de esa identidad que han sido obligados a crear y se aferran en edificarla pulcramente sin permitirse ningún desliz. 

Otro elemento importante que refleja el cortometraje es que la masculinidad no es fija, ni es heredable, Marquitos, el  hijo de Julia y Marcos demuestra esto ¿Por qué? Porque en su infancia ve destruido su avión de juguete por el afán de su padre de encontrar el cinturón, esto va a representar la primera ruptura con la masculinidad que Marcos intenta imponerle, y más adelante, en su vida adulta decide renunciar al “cinturón”. Es decir, renuncia al símbolo de la violencia y opresión, y así transgrede el modelo idealizado de ser hombre aprendido en casa basado en la tradición.
En el epílogo del cortometraje, Marcos le dice a Julia: “debes comprender, que no puedes elegir, las cosas tienen que ser así y siempre lo serán”. Con esto podemos identificar que la línea discursiva que permite la permanencia de la masculinidad hegemónica se sostiene en la idea de tradición,  los hombres naturalizan los hábitos familiares con los que socializan y conciben a éstos como normales e inalterables. 

Con relación a esto, recurro a una reflexión de Pierre Bourdieu: “En la dominación masculina se encuentra la mayor muestra de un tipo de sumisión que se ejerce a través de caminos esencialmente simbólicos, una violencia que continúa siendo invisible para sus víctimas, inclusive en sus momentos más evidentes. Esta invisibilidad de la dominación machista está dada por la habilidad que se ha tenido para la “transformación” de la historia en naturaleza y la arbitrariedad cultural en natural”
En base a todo lo expuesto, quiero cerrar este análisis reconociendo el aporte del cortometraje estudiado, ya que a partir de elementos diferentes obliga a cuestionar y poner en duda los discursos y prácticas naturalizadas e institucionalizadas, e invita a identificar que éstas definen y consolidan asimetrías y desigualdades sociales en desmedro de las mujeres. Asimismo, me parece inminente precisar que, si bien la masculinidad hegemónica resulta opresora para los hombres, considero que son ellos los responsables de identificar esto y de construir los mecanismos para deconstruirse y cimentar masculinidades alternativas.

*Escritora, feminista y cientista política.

lunes, 11 de mayo de 2020

EL CUARTO PROPIO EN TIEMPOS DE CUARENTENA




 
Artículo de Opinión Publicado en la Plataforma Cronistas Latinoamericanos https://cronistaslatinoamericanos.com/el-cuarto-propio-en-tiempos-de-cuarentena/?fbclid=IwAR1RVcMmMW4qQhrJCV2kleuHbPfyie5z5dkPjjpUjFs7JxxszE7GtgCbdnw


Ser para los demás
solo cuando puedas,
 elegir no serlo
y mientras alternas,
ponerte a bailar.
María Monjas 




Por: Anahi Alurralde Molina­*

Este escrito constará de dos preguntas, una para ustedes mis lectoras/es y otra para mí, ambas las voy a contestar en el transcurrir de este tejido de ideas hechas relato. 

La primera es para ustedes ¿Conocen el significado de la categoría un cuarto propio y de dónde viene?
La segunda es para mí  ¿Por qué hablar del cuarto propio en tiempos de aislamiento obligatorio? 

Quizá muchas/os respondieron la primera pregunta y ya perdieron el interés en este artículo, pero para las/os que no lo hicieron, voy a responder y para esto debo evocar la historia de una escritora Inglesa que se llamaba Virginia Woolf, ella  se atrevió a escribir sobre las injusticias intelectuales, políticas y sexuales contra las mujeres en un tiempo en el que, siquiera pensarlo, era inconcebible.

Entre todas sus obras, una ha marcado la vida de muchas mujeres, entre ellas, la mía, hablo de la novela  Una Habitación Propia. En ella Virginia inicia planteando una pregunta: ¿Qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas? La respuesta la irá plasmando y argumentando a través de la exposición de situaciones diferentes, en ocasiones inventadas o supuestas, finalmente traza la respuesta fundamental: “Para escribir novelas, una mujer debe tener dinero y una habitación propia” haciendo alusión a la independencia económica e intelectual de las mujeres como paso inminente para su autonomía. 

Al pasar de los años, las mujeres de los movimientos feministas, hicieron suyas las reflexiones de Virginia Woolf y empezaron a deliberar sobre la importancia del cuarto propio, su impacto en las batallas  personales que  libran por la condición histórica de género y sus efectos en las luchas colectivas por la toma de espacios en la vida pública. 

Respondida la primera pregunta, voy a responder la segunda que planteé, que es la más importante para la esencia de este escrito. 

¿Por qué hablar del cuarto propio en tiempos de aislamiento obligatorio?

Para responder la primera les hablé de la Woolf, para responder esta debo hablarles de mí, pero no les voy a contar toda la historia de mi vida, (ya habrán otros escritos en los que lo haga), sólo me remontaré a una decisión que tomé hace un año: Empezar a compartir la vida con mi compañero, es decir habitar un espacio juntos y acompañarnos en las cotidianidades del camino. 

Esta decisión conllevó monólogos interminables, y preguntas sin cesar. La que más insomnios generó fue ¿Y ahora dentro de ese espacio en común, cuál va a ser tu espacio? 

Entonces, dentro de las posibilidades materiales procuré construirlo, y a partir del consentimiento de ambas partes, se determinó que esa zona sería mi refugio, sin embargo la hemos ido cimentando juntos porque guarda un poquito de nuestros ajayus e historias. 

En todo este año que ha transcurrido, realmente ha sido mi cuarto propio, donde me refugio  para reencontrarme, para retarme, para crear desde las letras y redescubrir mis pasiones.

Y ahora se estarán preguntando, ¿Por qué hablar de esto justo ahora, cuando la humanidad se encuentra confinada, cuando las preocupaciones están enfocadas en la salud y en los efectos económicos colaterales de la pandemia? 

Pues considero inminente hablar de este tema porque es en estos días de  encierro donde he sentido la urgencia del tiempo para y con una misma, donde me he retado a no romantizar la cuarentena como un tiempo sólo para amar, y estar juntos las 24 horas del día, avasallando la subjetividad del otro con la mía.

Y entre esos sentires y esos retos planteados, decidí profundizar en lo que implica el cuarto propio, teniendo plena conciencia del privilegio de clase que  significa tenerlo, y quiero aprovecharlo para transmitir mis opiniones sobre la importancia del tiempo con una misma en estos días de aislamiento. 

Para esto voy a recurrir a Marcela Lagarde, una antropóloga mexicana constructora de  teoría feminista. Entre toda su producción, tiene un ensayo elemental que se llama La Soledad y  Desolación, en el que define soledad como: “El tiempo, el espacio, el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas” y explica que la soledad es un espacio necesario para ejercer los derechos autónomos de la persona y para tener experiencias en las que no participan de manera directa otras personas.
Nos han enseñado a tenerle miedo a la soledad y a entenderla de manera negativa, así que quizá les desconcierta que la mencione, pero es preciso hacerlo. 

Vuelvo a Lagarde,  que afirma  “La soledad es un recurso metodológico imprescindible para construir la autonomía. Sin soledad no sólo nos quedaremos en la precocidad sino que no desarrollamos las habilidades del yo. Tener momentos temporales de soledad en la vida cotidiana, momentos de aislamiento en relación con otras personas es fundamental”.

Y ahora se preguntarán  ¿Cómo se relacionan estas ideas de Marcela Lagarde  con el cuarto propio, el tiempo con una misma y los días de aislamiento?
Planteo el tema de la soledad porque pienso que para enfrentar el miedo que hemos construido hacia ella, tenemos que reparar nuestra relación con nosotras mismas y para eso necesitamos poner nuestro yo en el centro  para tener experiencias en las que no participen de manera directa otras personas.

Y cuando el miedo a la soledad empieza a irse,  comprendemos  el valor  del cuarto propio y la maravilloso del tiempo con y para una misma.
Hablo de esto para que la cuarentena de encierro no permita que nos  perdamos en los otros, sea la pareja, los hijos/as, los padres o madres, hermanos/as, abuelos/as, etc. 

Que el cuidado desde el amor que sentimos por ellas/os no signifique un abandono de nuestras ideas, de nuestras emociones, de nuestros miedos, de nuestros sueños, de nuestras pasiones y nuestras esperanzas frente a lo que vendrá después de esta lección mundial. 

Sé que no todas tienen un espacio físico determinado para hacer su cuarto propio, pero la esencia de este escrito está concentrada en incitar a que busquen dentro del lugar donde habitan un rinconcito que sea sólo suyo, para refugiarse en él y volver las veces que sean necesarias. 

Regálense tiempo para hacerlo todos los días, aunque sea sólo 5 minutos, ustedes ahí solas, para descansar, para  pensarse, para llorar o  reír hasta que duela el estómago, para escapar de la presencia de los otros,  para escuchar la canción que a nadie le gusta, pero a ustedes si, o simplemente para estar en silencio, pero que sea una cita sólo con ustedes. 

Que el encierro no nos permita perdernos.
Que el encierro nos encuentre convencidas de lo que somos o de lo que queremos ser. 

Finalmente, quiero decirles que he escrito todo esto porque voy descubriendo que escribir, a pesar de todas las negaciones y las imposibilidades de la escritura, es sobre todo, un acto de afirmación.
Gracias por haberme acompañado en este tejido de afirmación de ideas.

*Escritora, Feminista y Politóloga
 


domingo, 8 de septiembre de 2019

FEMINISMO EN BOLIVIA: ¿DE DÓNDE VIENE Y DÓNDE ESTÁ?



Artículo publicado en la Revista Latinoamerica: Correo del Alba. N° 89/Septiembre 2019



Por: Anahi Alurralde Molina*

Porque fueron, somos. Porque somos, serán. Inicio con esta premisa porque hablar de feminismo implica hablar de una lucha internacionalista, estimula a rememorar las batallas de cientos de mujeres en todo el mundo, incita a rebuscar en la genealogía de la teoría feminista y requiere recordar que estamos aquí reconociéndonos feministas por todas las  que lo hicieron en su época y que las que vendrán lo harán porque nosotras lo estamos haciendo aquí y ahora.
En este escrito se abordará el feminismo en Bolivia en el contexto actual, sin embargo la autora precisa hacer dos anotaciones fundamentales antes de iniciar:
Primero, afirmando que el feminismo es múltiple, me referiré  a "feminismo en Bolivia", en singular, apuntando a todas las corrientes ideológicas que han manifestado su adscripción a esta filosofía o se han enmarcado dentro de los principios feministas. Segundo, las ideas o posibles hipótesis que aquí se viertan no pretenden constituirse en una verdad absoluta. Todo lo que se expondrá son percepciones personales que no representan a nadie excepto a quien escribe. 

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? 

Para hablar de feminismo en Bolivia en el contexto actual es preciso voltear la mirada hacia atrás y apuntar los principales hitos del feminismo en nuestro territorio. 

¿Cuándo nace el Feminismo en Bolivia? Es la pregunta que a muchas nos ha inquietado e interpelado en seguidas ocasiones y son pocas en las que hemos logrado darle respuesta, quizá por la complejidad que conlleva. Podemos apuntar que la lucha feminista "inicia" con la participación de indígenas y mestizas en las rebeliones contra la Colonia, ya que hay indicios de que su participación estuvo estimulada no sólo por razones de índole étnico sino también de género. Sin embargo estas mujeres no han sido incorporadas en la historia oficial del feminismo como parte de un movimiento, sino meramente como personajes individuales, entre ellas podemos citar a Gregoria Apaza, Bartolina Sisa y Juana Azurduy.

Avanzando un poco más, nos encontramos con la Convención de 1929, convocada por el Ateneo Femenino; organización que fue una de las más destacadas entre las varias organizaciones de mujeres creadas en los años 20 y 30 del siglo XX.  Menciono a dicha Convención porque en ella surgió y se expuso una de las problemáticas más álgidas del feminismo en Bolivia: Dos interpretaciones del feminismo, una más adscrita a la lucha feminista desde la teoría y otra adscrita a las demandas obreras de clase y étnicas. 

Muchos años más tarde, esta primera disputa quedó adormecida porque las mujeres y las organizaciones de mujeres ya existentes, fueron parte de la lucha ideológica del Nacionalismo y de la corriente  Marxista. En los años de Dictadura militar las mujeres estuvieron en las trincheras de izquierda resistiendo, fueron torturadas, exiliadas y muchas asesinadas. Empero cuando se recuperó la democracia oficialmente, las mujeres se dispersaron, muchas volvieron a casa, otras permanecieron en las filas académicas, otras en las filas políticas partidarias, mientras tanto la cooptación internacional con la temática de empoderamiento e igualdad de género, fue inminente. Se crearon diferentes plataformas, todas con la consigna de lucha por los derechos de las mujeres, muy pocas con horizontes filosóficos e ideológicos que respondan a los principios feministas. Para ir cerrando este primer acápite, es necesario mencionar la irrupción de Mujeres Creando, movimiento que nace en los 90, con ideas feministas anarquistas y un discurso de interpelación  a lo que ellas llamaban y aún llaman "la tecnocracia de género". Esta irrupción va a significar una tensión permanente a partir de los años 2000,  entre lo que se denominó como feminismo autónomo, a la cabeza de Mujeres creando y la Asamblea Feminista Comunitaria, y el feminismo institucional con representación de las mujeres en las diversas organizaciones no gubernamentales.

¿2016: Punto de inflexión en el feminismo?

En este segundo acápite voy a abordar la época más reciente del feminismo en Bolivia, sin embargo no puedo hacerlo sin mencionar los hitos de la región, que sin duda marcaron puntos de inflexión en la lucha feminista de nuestro territorio. 

Ante las arremetidas de violencia recrudecida en Argentina, el año 2015 surge la consigna de lucha: #NiUnaMenos que ha sido el eje movilizador de mujeres de todas las edades para denunciar y luchar contra la violencia machista en todo el territorio argentino. En Bolivia también pasó, de una manera algo peculiar, pero pasó. 

El año 2016 la ola de feminicidios naturalizados provoca a un grupo de mujeres a posicionar la consigna del #NiUnaMenos en La Paz, se inicia en redes sociales para instar a la gente a expresar publica y abiertamente su repudio contra la violencia hacia las mujeres. La respuesta fue a nivel nacional, por lo que se pasó del encuentro en las pantallas al encuentro en las calles. En Asambleas callejeras se empezaron a deliberar los mecanismos de acción para enfrentar la violencia y la indiferencia colectiva. La primera tarea: tomar las calles, ¿cuándo? El 25 de noviembre día internacional contra todo tipo de violencia hacia las mujeres. Y es en este proceso que surge una nueva tensión dentro del feminismo, el #NiUnaMenos empezaba a ser visto con sospecha y a ser vilipendiado con diversas denuncias, unas lo tildaban de oficialista, otras de un apéndice oenegero y hubieron quienes fueron más lejos y decían que respondían a intereses patronales. Sin embargo esta tensión entre quienes conformaron el #NiUnaMenos y colectivas o plataformas independientes o autónomas críticas a él, posibilitó un encontronazo donde se discutieron diferencias y comunes. 
  
En este contexto de desencuentros y encuentros empieza a germinar una articulación feminista con una agenda que respondía a las demandas nacionales, pero que también iba hermanada con reivindicaciones regionales. Dentro de esta articulación existen diversos grupos feministas, desde los marxistas, pasando por los eco feministas y antiespecistas, hasta grupos más identificados con el feminismo de la diferencia o de la igualdad y aquellas que prefieren denominarse independientes. 

Ante esta pluralidad, la premisa de las acciones llevadas a cabo ha sido: “Diversas, pero no dispersas”. 

Hoy ¿Cuáles son las demandas comunes y permanentes?  

Sin duda, entre la diversidad mencionada existen demandas vigentes que van a continuar articulando un embrionario, pero existente movimiento feminista en Bolivia y me atrevo a afirmar que estas demandas son: 

1.- Exigir Aborto Libre, Seguro y Gratuito,
2.- Luchar contra los feminicidios y la violencia machista
3.- Denunciar la alianza criminal entre patriarcado y capitalismo 

 Es evidente que existe una agenda mucho más amplia y con propuestas específicas, sin embargo considero que sólo las tres mencionadas son las que posibilitan una aglutinación real y sólida, muestra de ello han sido las movilizaciones en apoyo a la lucha argentina por el #AbortoLegal, donde se han tomado las calles en las principales ciudades del país para denunciar que los abortos clandestinos son expresión de la violencia patriarcal. Asimismo las movilizaciones del 8 de marzo y del 25 de noviembre denuncian, por un lado que la doble y triple jornada laboral de las mujeres es una expresión de la violencia patriarcal y capitalista, y por otro, que los feminicidios de mujeres y las violaciones a niñas/os   son una expresión de la violencia machista enardecida. 

Finalmente, a modo de cierre, voy a citar a Victoria Sau: “Atareadas en hacer feminismo, las mujeres feministas no se han preocupado demasiado en definirlo” cierro con esta  reflexión porque considero que ese es el principal reto del movimiento feminista en Bolivia, repensar permanentemente en definirse y redefinirse las veces que sean necesarias para no dispersarse y perder el horizonte verdadero, que es crear sentido común feminista. 




*Politóloga y escritora feminista